PARADIGMA21

Miércoles 21 Octubre 2020

El Gobierno de Pedro Sánchez cumple 100 días en el poder repletos de contradicciones, meteduras de pata, golpes de efecto mediáticos y subsumiendo a lo que queda de España tras la socialdemocracia del Partido Popular en una nueva crisis social y política.

Sanchez y Torra en la Moncloa

Desde que el 2 de junio el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez jurara el cargo sin la Biblia ni el crucifijo, era de prever que las decisiones que tomaría nada más empezar estarían enfocadas a llamar la atención mediática más que a surgir efecto en el bienestar de la población. Y así ha sido, al menos por ahora.

Meses llevamos ya escuchando que los restos de Francisco Franco serían trasladados, más como medida electoral y como cortina de humo que una medida necesaria para “el cambio” que tanto proclaman. Al final, mediante Decreto Ley y obviando los deseos de la familia y los pasos necesarios para acometer dicha acción, el Gobierno ha tomado el camino largo. Ya ha cumplido con su base electoral y ha crispado un poco más los ya calientes humos de una sociedad harta de actos hacia la galería sin que ningún político o partido del amplio arco parlamentario decida tomar al toro por los cuernos y acometer las reformas necesarias que necesita el país.