PARADIGMA21

Sábado 15 Mayo 2021

Pretendía anticiparme y tratar de desdibujar la temática de este hilo de artículos sobre el Gran Reseteo para que el lector pudiera ver que hay elementos económicos y financieros que mostraban que lejos de ser una conspiración de las que confunden, es una realidad. Sin embargo, ha sido el premier canadiense Trudeau quien lo afirma, por lo que se me han adelantado.

Este es el primero de varios artículos en los que me centraré en el Gran Reseteo que desde el Foro Económico Mundial se ha establecido como ruta para la humanidad cueste lo que cueste. De esta manera, se sigue la tendencia a culpabilizar al ser humano de ser un mal en el mundo, marcando una agenda reformista cuyos puntos son los siguientes:

  • La recuperación económica.
  • Aprovechar (e impulsar) la cuarta revolución industrial.
  • Revitalizar la cooperación mundial.
  • Desarrollar modelos de negocio sostenibles.
  • Restaurar la salud del medio ambiente.
  • Rediseñar los contratos sociales, las habilidades y los trabajos.

En el siguiente listado se recogen las entidades que conforman el Foro Económico Mundial que anualmente se reúne para determinar las tendencias del mercado. Es decir, que de facto representa una de esas contradicciones de la democracia en la que vivimos: se supone que somos individuos con capacidad de decisión dentro de estados soberanos; sin embargo, vemos cómo de facto hay entidades supranacionales con capacidad de determinar qué tienen que hacer los Estados, los cuales se encuentran con la voluntad secuestrada por estas mismas empresas.

No se trata de demonizar, ya que estas entidades están compuestas por miles de trabajadores y la mayoría de ellos actúan de buena fe con el ánimo de sustentar a sus familias. Sin embargo, hay que poner la lupa sobre aquellos que tienen capacidad decisoria a nivel empresarial, así como el impacto en nuestras vidas de dichas decisiones.

Esta élite que anualmente se reúne en Davos, allá por 2016 estableció una predicción perturbadora de cara al año 2030 y que da nombre a esta colección de artículos:“No tendrás nada y serás feliz”. Juan Manuel de Prada siempre ha advertido que nos rige una plutocracia, sin embargo ya la evidencia es tal que no se trata de creer o no este hecho, sino de querer creer o no que nuestras vidas no se deciden por las papeletas que cada cuatro años soltamos en las urnas.

Llegados a este punto surgen preguntas. ¿Cómo en 2016 se puede predecir lo que ocurrirá en 2030? ¿Es posible acaso leer el futuro? Si no es así, entonces estas predicciones son una declaración de intenciones, una hoja de ruta que debemos seguir porque así lo han determinado. Pero, ¿quién elige eso? ¿Qué voz tenemos los ciudadanos en todo esto? ¿Qué futuro le espera al que pueda discrepar?

Son cuestiones que se quedarán esperando respuesta. Por ello, dado que no obtendremos respuesta más allá de la acusación de conspiracionistas, en los artículos que conformarán esta colección me dispongo a desarrollar ejemplos que muestren al lector que, efectivamente, desde hace tiempo vamos caminando hacia la posesión de la nada. Y no seremos felices, sino que estaremos distraídos.