PARADIGMA21

Lunes 14 Junio 2021

Estos días ha tomado especial relevancia la entrevista que el magnate Bill Gates concedió y en la que se aventuraba a sugerir que las naciones ricas deberían modificar sus hábitos de consumo y abandonar la carne para sustituirla por otras alternativas como la carne sintética que poco a poco van diseñando, corrigiendo y perfeccionando. De tal manera, se plantearía el escenario en el que la carne convencional fuese cambiada por dos bienes sustitutivos que rocen la perfección en la preferencia del consumidor.

Estos dos bienes sustitutivos serían tanto la simulación proteica de carne por vegetales (la tan de moda comida sustitutiva vegana). La otra alternativa para la sustitución de la carne natural sería la sintética, la carne artificial que procede de células madre o bien de células reproducidas in vitro después usadas para la construcción de tejidos animales.

Este objetivo de abandonar la carne tradicional por otros sustitutivos vendría ya definido por la Agenda 2030, la cual fue estructurada en 2016 al elaborar predicciones del mundo que viviríamos 14 años más tarde. Entre estas conjeturas destaca la que ocupa el presente artículo. El Foro Económico Mundial, en su cuarto pronóstico se aventuraba a decir, literalmente: “Comerás menos carne. No será un alimento básico, para el bien del medio ambiente y de tu propia salud”.

Como podemos observar, los líderes que se reúnen en Davos proyectaron que los patrones de consumo que nos definen cambiarían por nuestro propio bien, ejerciendo así un paternalismo ni buscado, ni legitimado, ya que estos líderes pertenecen principalmente al mundo empresarial sin haber sido determinada su potestad y autoridad sobre el resto por el mandato que la soberanía popular determina.

Veremos cómo el justificante para seguir las políticas que se van a desarrollar girará alrededor de tres puntos mediante los cuales se implantará la Agenda 2030. Estos son el cambio climático y el desarrollo hacia una economía más sostenible, la digitalización que vendrá acompañada por un nuevo patrón oro digital (especial mención merece aquí el Bitcoin); y el establecimiento de sociedades abiertas e inclusivas mediante la reforma de los contratos sociales (las constituciones de las naciones y demás leyes estatales fundamentales).


Considerando lo anteriormente expuesto, hay que destacar cómo el creador de Microsoft argumenta que la transición hacia sustitutivos de la carne estaría justificada por la reducción en las emisiones de metano que el vacuno produce. A primera vista, es un fin muy loable considerando la óptica de quienes ambicionan hacer virar el mundo hacia ese futuro predefinido y sostenible. Sin embargo, vivimos en sociedades economicistas y, como se dice popularmente, el estadounidense “no da puntada sin hilo”.

Para dar una mayor visión del escenario que el empresario norteamericano está planteando y así ofrecer una imagen holística de su holding empresarial, hay que destacar la siguiente noticia: “Las hamburguesas veganas de Bill Gates se disparan en Wall Street”. En 2019, la empresa Beyond Meat, cuyo dueño es el conocido “filántropo”, salió a bolsa, empezando a cotizar en el índice bursátil NASDAQ que alberga los valores de los gigantes tecnológicos de Estados Unidos. En el estreno, el precio accionarial de la compañía alcanzó máximos históricos rozando el precio de los 235$ por acción a los dos meses de entrar en este mercado de renta variable.


Fuente: Yahoo Finance, Beyond Meat, Inc. (BYND)

En su estreno en el NASDAQ, la empresa experimentó fuertes subidas ante la expectativa generada y el potencial que lleva aparejado, debido a que el modelo de negocio radica en la investigación y producción de bienes que irían de la mano con los objetivos de sostenibilidad marcados. Tras la fiebre alcista, la corrección bursátil se tradujo en una bajada del precio de la acción hasta reflejar valores más fidedignos a su valor real. Sin embargo, a raíz de la crisis provocada por el coronavirus, ha experimentado una constante crecida, mostrando una tendencia alcista en el largo plazo.

Esto tiene una explicación. Los sustitutivos de la carne de los que Bill Gates habla en su entrevista tienen su principal mercado en los países occidentales, las “naciones más ricas”. Éstas se identifican fácilmente con las pertenecientes a la Unión Europea, además de Estados Unidos y los países nórdicos. Precisamente son los países de la UE los que van a encontrarse con unos fondos para la recuperación de la crisis alineados con lo marcado por la Agenda 2030 en objetivos de sostenibilidad y ecologismo. Así queda reflejado por ejemplo en la Next Generation UE  y su plan de transición hacia una economía digital y verde, como se decidió en 2015 con el Acuerdo de París. Es decir, vemos cómo las naciones más ricas virarán sus mercados persiguiendo unos objetivos que quedan representados en el modelo de negocio de Beyond Meet Inc. La empresa es un agente activo en la transición hacia esta economía más verde y tecnológica al pretender ésta reducir las emisiones de metano (que el vacuno u otros animales pudieran producir) con el establecimiento de una tecnología por ella misma creada. Intuyo que el lector podrá adivinar o entender mejor las palabras del fundador de Microsoft.

A pesar de la resistencia que Donald Trump puso ante el mencionado acuerdo, la nueva administración de Joe Biden también se ha alineado entorno a la sostenibilidad. Es decir, otra potencia más que se adhiere a los objetivos que la expansión de Beyond Meet Inc.

Podemos observar cómo este tipo de entrevistas en las que pudiese parecer la defensa del bien común tiene un doble fondo. En este caso, más bien invita a pensar que trata de marcar unas directrices que sean socialmente aceptadas y le auguren más días de prosperidad. Intenta decirle al mercado por dónde debe ir, y con él modificar los hábitos de consumo de los individuos a través de la manipulación de la oferta y la demanda.

A esto se le añade otro hecho que hace que las pretensiones del multimillonario filántropo se tornen oscuras o incluso dictatoriales. Recientemente, se convertía en el mayor poseedor de tierras dedicadas a la agricultura de Estados Unidos.



Lo que hace saltar las alarmas al respecto es que con semejante cantidad de tierra dedicada a la agricultura pueda tener la fuerza suficiente para alinear el modelo productivo agrícola estadounidense conforme a sus intereses, así como las implicaciones que ello conlleva. Es decir, si tienes capacidad de reconvertir tierras que antes eran ganaderas a tierras de productividad verde y así procedes, al final lo que estás haciendo es retirar una serie de bienes de consumo para sustituirlos por los que consideras oportunos, con el favor de la administración pública de turno, en este caso la de Joe Biden.

Esto es solo un simple ejemplo de cómo el poder económico concentrado puede determinar nuestro futuro, aunque no queramos que así sea. Con tal cantidad de recursos se tiene la capacidad para ir dibujando el futuro que creas conveniente, aunque exista una masa popular que no ha tenido ni voz ni voto; una masa popular a la cual fuerces a elegir las soluciones que poco a poco ofreces (soluciones para unos problemas que incluso tú mismo te has encargo de crear). Pocas cosas hay más peligrosas que un idealista con dinero para imponer su visión del mundo.

En definitiva, al lector solo le pido que no caiga ante este tipo de entrevistas tan altruistas y que vienen a marcar cómo debería ser la sociedad futura. Toda publicación tiene una lectura más profunda que la que de primeras pudieras encontrarte. En este caso, vemos cómo detrás de la carne sintética existe un holding del NASDAQ cuyo poseedor es el mismo que sugiere de manera filantrópica la transición hacia un modelo de consumo más verde. Nada es como de primeras puede parecer. Pero para eso está precisamente Paradigma 21, para el periodismo de investigación, el periodismo de causas.