PARADIGMA21

Miércoles 21 Octubre 2020

Muchos vivimos nuestra cotidianidad con cada vez mayor incertidumbre. Nos preguntamos cómo es posible que en una sociedad tan desarrollada económica y tecnológicamente tengamos existencias tan sobrecargadas de trabajo y responsabilidades, y vivamos con un endeudamiento creciente, en lugar de disponiendo de unos ingresos estables con un poder adquisitivo razonable y un colchón financiero suficiente para afrontar el futuro con alguna garantía.

javier villamor entrevista demostenes

Y para colmo nos dicen que estamos destruyendo el planeta, que somos culpables del calentamiento global, por el que debemos pagar más impuestos y hacer un menor uso de cosas hoy en día casi de primera necesidad, como un coche, una calefacción...; de las desigualdades económicas entre naciones, que justifican la inmigración ilegal masiva, además de ayudas al desarrollo que van al bolsillo de los sátrapas que perpetúan la pobreza en los pueblos que dominan; de desigualdades sociales provocadas por el malvado heteropatriarcado, del que los hombres, en particular los heterosexuales blancos somos culpables, lo que "genera" el Género como categoría y toda una teoría a su alrededor que protege o directamente fomenta toda clase de diversidades sexuales y de discriminaciones y subvenciones a favor de colectivos, trasladándolo al plano jurídico en forma de leyes que vulneran el principio básico de igualdad ante la ley, y en el económico en forma de cuotas y promociones de personas menos capacitadas solamente por razón de su sexo.

Es obvio que algo no está funcionando como debiera. Y, como humanos, buscamos respuestas en la política, en la sociedad, en el sistema legal, en la cultura y sus instituciones. Por suerte o por desgracia, estamos empezando a descubrirlas. La sorpresa es mayúscula al comprobar que lo que parecían alucinaciones de esquizofrénicos, pensamientos conspirativos de chalados carentes de otra ocupación que ver patrones donde no hay más que azar, tiene una coherencia y un contenido contrastables. Que hay, ahí fuera, y a nuestro alrededor, una compleja red de intereses que puede muy bien ser entendida en toda su magnitud tirando pacientemente del hilo. En la película Conspiración, en la que el actor Mel Gibson interpreta a uno de esos que fácilmente pasan por pirados, resulta al final que, pese a las múltiples ideas delirantes del personaje, existía realmente un entramado siniestro en la sombra, y terminaba por aparecer en su vida.

Autor: Demóstenes
Fuente: El Correo de España

 

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