PARADIGMA21

Sábado 15 Mayo 2021

La ONU, a través de su división UNESCO, se quita la careta y nos dice que el abuso de menores sobre la mesías del cambio climático Greta Thunberg es solo para cambiar las mentes, no el clima en sí.

Años de adoctrinamiento a través de los medios de comunicación de masas y de un sistema educativo cada vez más ideologizado y menos enfocado en el pensamiento crítico, han creado legiones de personas de toda índole que se han creído el dogma de una de las nuevas religiones estatales, el cambio climático. Este estipula que el fin del mundo está cerca si no hacemos nada al respecto.

Quizás alguno de ustedes piense que esto es una exageración por mi parte. En absoluto. Alexandria Ocasio-Cortez, la adalid “multiculti” encargada de alentar el lado más radical del Partido Demócrata, llegó a proclamar antes de la pandemia que nos quedaban 12 años si no hacíamos nada para evitar el cambio climático. Doce, como los apóstoles.

Si ustedes hacen memoria, se acordarán de Al Gore con su documental "Una verdad incómoda" que nos venía a decir que para 2015 ciudades como Nueva York estarían bajo el agua. Que yo sepa, por ahora, estamos en 2021 y la ciudad sigue ahí.

Por supuesto, ninguno de estos iluminados climáticos ha pagado nunca por sus falsas predicciones. Más bien, lo contrario. Predicar el fin del mundo desde los púlpitos del señor de este mundo (no del otro) es un negocio muy rentable para muchos. No solo para los que lo dicen, sino para todos los lobbies y empresas que hay detrás de esa “economía verde” que nos intentan vender.

Nadie duda de que contaminar menos es siempre bueno, faltaría menos. Lo que se pone en duda es la insistencia en una transformación productiva y económica por parte de la misma gente que ha llevado el mundo, supuestamente, a la situación que ellos critican. Es decir, Juan Palomo pero sin reconocer la culpa.

Fuente: Rebelión en la Granja

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